Dificultades del aprendizaje de la lectura


Consecuencias académicas y sociales


Las dificultades de lectura o dislexia

Las dificultades específicas para el aprendizaje o la consolidación de las habilidades lectoras también reciben el nombre de dislexia. La dislexia es la alteración (o trastorno) neurobiológico más común que afecta al neurodesarrollo de las habilidades de descodificación (lectura de la palabra escrita) y codificación (escritura), y perjudica el desarrollo de la alfabetización tanto en niños como en adultos (Shaywitz, 2003).

Cada vez hay mayor consenso en la definición y las características diagnósticas de la dislexia. La Asociación Internacional de la Dislexia y el Instituto Nacional para la Salud Infantil y el Desarrollo Humano (EUA) consensuaron una definición que describe la dislexia como una discapacidad específica del aprendizaje, de origen neurológico, que se caracteriza por las dificultades en el reconocimiento preciso y/o fluido de las palabras, y el bajo nivel en deletrear y “ortografiar” (spelling).

Estas dificultades provienen, en gran medida, del déficit que experimentan los disléxicos al procesar el componente fonológico del lenguaje oral. No obstante, cabe destacar que estas personas son muy buenas en otras capacidades cognitivas.

Aunque esta definición enfatiza el déficit en el procesamiento fonológico como la causa más directa de la dislexia, algunos países (Australia, Gran Bretaña, Irlanda) también incluyen otros factores cognitivos y lingüísticos, además de la consciencia fonológica, como las dificultades en la denominación automatizada rápida (velocidad de acceso al léxico), la velocidad de procesamiento, la memoria de trabajo y las habilidades de automatización.

A pesar de las diferencias en las definiciones, este trastorno se describe de forma unánime como una alteración del lenguaje (y no como una alteración visual o auditiva, por ejemplo), cuyos síntomas principales son:

  • Baja o nula automatización, que provoca errores de precisión (omisiones, adiciones, sustracciones, inversiones, vacilaciones, repeticiones, silabación) y/o lentitud lectora.
  • Baja consciencia fonológico-silábica.
  • Problemas para deletrear y “ortografiar”.

Estos problemas, a su vez, tienen un impacto secundario en la comprensión lectora y la expresión escrita. Con los años, es comprensible que muchos niños y adolescentes se nieguen a leer por placer, y que su exposición a nuevos conocimientos se vea alterada. Por lo tanto, la evolución hacia el bajo rendimiento o hacia el fracaso escolar es una consecuencia previsible de estas dificultades.

Las tasas aproximadas de prevalencia de este trastorno se sitúan entre el 10 y el 20% de la población en edad escolar. Estas cifras fluctúan según la lengua, con una tendencia hacia el 10% en lenguas transparentes como el castellano o el italiano, mientras que puede llegar al 20% en lenguas opacas como el inglés. Otras lenguas como el catalán o el francés se situarían, grosso modo, en un término medio, alrededor del 15%.


Consecuencias académicas y sociales de las dificultades de lectura

En nuestro país hay muy pocas estadísticas oficiales sobre las consecuencias académicas y sociales que las dificultades de lectura provocan en las personas que las padecen y en la sociedad que pertenecen.

Por el contrario, hay países, como los Estados Unidos, que tienen una larga tradición de contabilizar, a nivel económico y social, las repercusiones negativas de no atender debidamente a las personas con estas dificultades en áreas tan significativas como:

  • Fracaso escolar.
  • No acceso a estudios superiores.
  • Ejercicio de trabajos poco cualificados.
  • Ingresos económicos más bajos.
  • Menor acceso a los recursos culturales.
  • Menor acceso a las certificaciones que requieren exámenes por escrito: permiso de conducir, oposiciones, tesis doctorales…
  • Mayor incidencia de problemas y alteraciones psicológicas (ansiedad, bajo estado de ánimo, agresividad, etc.).

Consecuencias emocionales de las dificultades de lectura

Es comprensible que las dificultades a que se enfrentan los niños y adolescentes con dislexia les generen malestar o alteraciones en el ámbito emocional, que pueden aflorar en la infancia (irritabilidad, inseguridad, baja autoestima, somatizaciones, mala conducta, etc.) o manifestarse, con mayor o menor intensidad, a lo largo del ciclo vital, en forma de trastornos del estado de ánimo (distimia, depresión) o trastornos de ansiedad (fobia escolar, fobia social, ansiedad generalizada).

Muchos estudios científicos, realizados con una metodología controlada, coinciden en resaltar que las dificultades de lectura están causadas por la aparición y el mantenimiento de estos trastornos.

A modo de ejemplo, en el estudio longitudinal del equipo de Daniel (Daniel et al., 2006) sobre la relación entre problemas de lectura, fracaso escolar y suicidio, a través de una muestra de 188 adolescentes con mal rendimiento lector, se demuestra que este grupo presentaba unas tasas más elevadas de problemas que el grupo normolector. Lo vemos en la siguiente tabla (adaptada de Daniel et al., 2006):

  • % Malos lectores
  • % Normolectores

En otro relevante estudio (Elbeheri et al., 2008) sobre la incidencia de la dislexia en un grupo de jóvenes delincuentes ingresados en instituciones penitenciarias en Kuwait los resultados fueron claramente significativos: más del 20% presentaba un perfil diagnóstico de dislexia, mientras que en otro estudio previo que se había hecho sobre la población general del mismo país sólo se detectó un 6% de personas con dislexia.

Asimismo, en un estudio de ámbito nacional en Canadá (Wilson et al., 2009), con una muestra de más de 14.000 personas con dificultades de aprendizaje, el grupo clasificado como disléxico mostró una incidencia altamente significativa de problemas de malestar emocional, depresión, trastornos de ansiedad y pensamientos suicidas.

Finalmente, cabe mencionar el estudio que está llevando a cabo el Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, dirigido por el doctor Miquel Casas y su equipo. El objetivo principal de este estudio es la detección y el diagnóstico de los diversos trastornos del aprendizaje y trastornos psicopatológicos que afectan a la población de nuestro país en edad escolar.

Con la información obtenida, se podrán elaborar estrategias específicas para ayudar a alumnos, familias y escuelas, con el propósito de mejorar el rendimiento escolar y prevenir futuros problemas o trastornos psicopatológicos que se agravan con la falta de diagnóstico y tratamientos adecuados.

Resumiendo, diferentes estudios en diversos tipos de poblaciones del mundo obtienen resultados similares: sufrir dislexia (u otras dificultades de aprendizaje) y no recibir un diagnóstico o un tratamiento adecuados es una causa probable de las dificultades personales, académicas, emocionales, sociales y laborales que un porcentaje demasiado alto de nuestros niños y adolescentes parece destinado a sufrir.

El método Glifing nació y sigue creciendo para aportar una herramienta de trabajo efectiva, lúdica y manejable, para reducir la prevalencia y la incidencia de las dificultades de lectura en nuestro entorno.

Actualmente se aplica en diferentes comunidades del estado español y está disponible en los idiomas castellano, catalán, euskera, y muy pronto en gallego y en inglés. También está siendo aplicado en algunos países de Latinoamérica, como México, Argentina, Colombia y Chile.

En todos estos lugares hay niños, adolescentes, familias, maestros, escuelas y profesionales que avanzan cada día un poco más en la lucha contra las dificultades de lectura y de aprendizaje en general.

Gracias a ellos, seguimos trabajando para mejorar y ampliar los recursos con los que cuenta el método Glifing.