VÍDEOS, DOCUMENTS I ARTICLES

Vídeos

Expliquem Glifing als nens

Articles

Glifing i El Petit Príncep

A l’octubre estrenen la pel·lícula El Petit Príncep de Saint-Exupéry, aquí tens un enllaç amb el tràiler. A Glifing anirem a veure-ho, hi anirà tot el nostre equip intern més la comissió de mestres.

El Principito és una història atemporal que ens recorda que el realment important és invisible als ulls, que l’amistat és un valor que cal cuidar, que els adults de vegades ens oblidem de veure el món amb ulls de nen …

A Glifing, a més, parlem sovint d’un capítol d’El Petit Príncep, un capítol que volem recordar-te en aquest lloc web:

*Un dia, el Petit Príncep arriba a un planeta on viu un rei. El rei li ofereix que demani un desig, atès que ell mana sobre totes les coses i pot donar-li tot el que vulgui. El Petit Príncep li demana una posta de sol; recordeu que li encanten les postes de sol. El rei li diu: “tindràs, la posta de sol a les 06:46”. El nen li diu: “però la vull ara, fes que el sol es pongui ara”. El rei li contesta que si ell ordenés al seu general que volés de flor en flor com una papallona i el seu general no li obeís … de qui seria la culpa?, del general per no obeir o del rei per no saber manar? Òbviament, el Petit Príncep li respon que la culpa seria del rei. Així doncs, el rei li contesta que ell, amb la seva saviesa de governant, li proporcionarà la posta de sol quan el sol es pugui posar, i no abans ni després.*

Quan tenim nens que no poden llegir, si no adaptem les nostres demandes a les seves necessitats i a les seves possibilitats, estem actuant com un rei neci, demanant als nens que volin de flor en flor com si fossin papallones.

Els nens amb dificultats de lectura no faran, o no faran bé, moltes de les coses que els demanem, i no serà perquè no vulguin fer-ho, ni perquè siguin ganduls, ni poc dotats… Serà perquè són governats per reis que no coneixen les seves capacitats reals o, si les coneixen i els segueixen exigint, serà que tenen reis injustos.

Mètode Glifing - Què en pensen els que ja ho utilitzen?

HISTÒRIES D’UN DISGRÀFIC-DISORTOGRÀFIC

Fa uns mesos, vaig tenir la sort de conèixer a Lorenzo, actualment director de l’EOEP específic d’atenció a alumnes amb dificultats d’aprenentatge, de la Comunitat de Múrcia. El projecte d’atenció a aquests alumnes a Múrcia ha rebut elogis arreu del país, sent un exemple a seguir en altres comunitats.

Quan Lorenzo em va explicar la seva història com a disgràfic i disortogràfic, li vaig demanar que l’escrivís, perquè és bonic compartir una vida d’esforç i èxit com la de Lorenzo.

Aquí us deixem amb la seva història.

Montserrat Garcia
Presidenta d’ Avesedari
Directora del projecte Glifing

“Em demanen que us expliqui la meva història com alumne amb dificultats específiques d’aprenentatge de l’escriptura, en el meu cas amb disgrafia i disortografia”. 

Me llamo Lorenzo, tengo 54 años y actualmente soy el Director del EOEP, un equipo psicopedagógico que se encarga de atender a alumnos con estas dificultades. No deja de ser paradójico que yo sea el encargado de trabajar para la prevención y la mejora de alumnos que tienen mis mismas dificultades, esto me recuerda el mito del Centauro Quirón del sanador herido, al final el que tiene la herida conoce mejor que nadie la enfermedad.

Empezaré con contaros mi historia personal: entre mis primeros recuerdos con el espacio gráfico es una imagen en el comedor de mi casa cuando yo tenía unos tres o cuatro años, (mis amigos dicen que tengo memoria de elefante) y yo hago uno de mis primeros dibujos, era una cereza (guinda con rabo) y al enseñársela a mi madre, me dice… “anda que sartén más chula”… yo empecé a decir que no era una sartén si no una cereza y ante la risa de los adultos que allí estaban empecé a llorar, pues no veían lo que yo quería expresar, fue mi primer choque contra el espacio gráfico y sobre mi dificultad para expresar lo que yo quería… luego tengo recuerdos de cómo rompía la punta de los lápices de tanto apretarlos y de que incluso rompía los folios pues atravesaba el papel con la punta de los lápices, y que hacia tachón sobre tachón y que de tanto borrar agujereaba el papel pues lo gastaba con el borrador haciendo agujeros… así como el olor a borrador , aun la tengo dentro de mi nariz.

Posteriormente tengo el recuerdo de cómo dibujaba las letras, para mí las letras eran como un dibujo más que había que copiar, no podía hacer los enlaces entre letras, y las propias letras las 
hacía en dos o tres trazos, aun ahora algunas las hago así, sobre todo algunos número, como el 5 que lo hago empezándolo desde abajo y con tres trazos. Como las eles en un palote y luego la barriga como yo le llamaba a esas partes de la b o de la l.

Nadie entendía mi letra, a veces ni yo mismo, la verdad, y me decían cosas como que parecían patas de araña, o que si era árabe o chino, además los renglones aunque estuviera en libretas de línea, terminaban por irse para abajo… mis renglones caían en picado como la bolsa… el terminar no me quedaba sitio para el renglón, eso de que si no te cabe una palabra se le hace un guión y se termina abajo, para mí era un suplicio… ¿Cómo se puede partir una palabra en dos? Como una carnicería, así que yo escribía lo que no me cabía arriba o abajo y partía la palabra por la consonante, o partía las trabadas por la mitad… para mí, si se partía… pues se partía…

Además cada grafo iba para un lado… es decir, que mis consonantes altas b, d, l, t, la parte de arriba de la f, ch, h, k,  (las altas le decía yo) unas iban para la izquierda y otras para la derecha, igual me pasaba con las que yo llamaba las bajas : f, g, j, p, q, y, me costó años hacer una letra cursiva en la que todas fueran con la misma inclinación…  por no hablar de los palotes de la t, o los puntos de las íes o jotas, que eran un suplicio… o los acentos… uf! que lío… y para qué lado hacerlos…

El espacio gráfico era un caos y la escritura una tortura… como se coge el lápiz… como se mueve….  Poco a poco fui avanzando, hice el antiguo bachiller de 6 años, más el COU, en el instituto yo era un alumno tímido y ya tenía una escritura fluida pero ilegible, por lo que empezaron a ponerme aprobados por los pelos… pues decían que no me la entendían… entonces empecé a aprender a escribir en letra de imprenta, que al no estar unida me era más fácil hacerla legible, pero era más lento para escribirla (yo le llamaba mi letra limpia o de los Domingos), a la vez aprendí las reglas de ortografía, aunque era incapaz de aplicarlas mientras escribía, así que primero en los exámenes escribía en media hora con mi letra caligráfica irreconocible y luego en la última media hora la pasaba a limpio, y le aplicaba las reglas de ortografía, eso hizo que no me bajaran mucha nota pero claro era muy lento y solo llegaba al 6 o al 7, aunque era mejor que el 4 y pico y 5 de antes.

Mis profesores, los que mostraron algún interés por mí, vieron que si me preguntaban algo en clase oralmente yo era bueno, incluso creativo o brillante pues daba respuestas poco usuales, yo por ese entonces leía mucho, pues he de decir que mientras siempre tuve problemas con la escritura nunca los he tenido con la lectura, que era mi mundo favorito, llegué a leer dos libros diarios… y no exagero… era un auténtico lector experto y me conocía la mayoría de los libros de la biblioteca municipal, muchos de ellos muy por encima de mi edad, eso hacía que tuviera conocimientos por encima de mis compañeros y de cosas que no se daban en la clase normal.  Entonces esos profesores me decían que por qué en el examen no sacaba más nota y yo les explicaba que era porque primero tenía que hacerlo en sucio y luego transcribirlo a limpio… pero nunca me dieron más tiempo  o me dejaron leérselo o me permitieron un examen oral, pues decían que los inspectores no les dejaban, y si volvía a hacerlo en sucio volvía a bajar de notas… pues me quitaban puntos por faltas de ortografía o por que no era legible.

Mi madre era una mujer muy educada y luchadora y fue en muchas ocasiones a hablar de mí, le decían que era buen alumno… que tenía muy buena memoria, sobre todo de lo que se decía en clase, pero que mi letra era irreconocible y que yo tenía muchas faltas de ortografía y que debía leer más, mi madre les aseguraba que yo me tiraba el día leyendo, pero no le creían por mis faltas de ortografía.

Entonces me regalaron una Olivetti por idea de mi abuelo Antonio, que había sido interventor de banco y me enseñaron mecanografía… para mí fue todo un descubrimiento, pues podía escribir “en limpio” y rápido. Fui creo el primer alumno de mi instituto en llevar los trabajos a máquina, además se daba la contradicción de que escribiendo a máquina ya no cambiaba letras, eso sí, tenía las faltas de ortografía, pero al menos mi letra ya la podía leer cualquiera. Y aunque mis profesores me alababan por ello, cuando les propuse llevar la máquina a clase, me dijeron que no era posible, que molestaría con el ruido y que un tal “inspector” no les dejaría… yo no sabía quién era ése, pero supe que no entendía lo que a mí me pasaba. La máquina de escribir era mi aliada, pero no me servía en  los exámenes, que tenía que seguir con mi letra del domingo… Tampoco me dejaban hacer exámenes orales, por lo mismo de ese tal inspector y que no se podía luego saber si estaban bien o mal… yo les propuse grabarlos… yo tenía un magnetófono… y me dijeron que eso tampoco valía… que tenía que mejorar mi letra… pero eso como se hacía? ,  me llegaron a suspender lengua y literatura, con un 7,5 por la letra y las faltas… mi madre les preguntó que qué tenía que estudiar y le dijeron que nada, que hiciera copias y dictados y “Cuadernos Rubio”, los de esos cuadernos debieron hacerse ricos conmigo… yo ya no sé cuántos hice a lo largo de mi escolaridad… pero sé que no miento si digo que cientos… en Septiembre me aprobaron cuando llevé una pila de cuadernos… pero todo siguió igual.  Así fuí pasando el instituto, cada vez con menos autoestima por mis estudios, cada vez más metido en mi lectura y en mis mundos de fantasía y sin entender por qué si era bueno en clase luego no tenía buenas notas… pero bueno… he de decir que tampoco es que yo estudiase mucho entonces, no me interesaban las cosas una vez que ya las leía y las comprendía y no entendía por qué tenía que memorizarlas. 

Llegó la Selectividad, no recuerdo bien las notas… sé que un aprobado justo, porque me habían bajado un montón las notas de las asignaturas de redactar por mis faltas de ortografía y porque tenía que pasar a limpio en el propio examen para que fuera legible. Al final la aprobé por las notas de ciencias que no tenía que exponer nada casi por escrito, y por mi media del bachiller que me compensó… si no, no habría podido pasarla y no estaría ahora aquí defendiendo a los que no tienen voz para ello, los alumnos y alumnas con dificultades para el aprendizaje.

Pasé a la Universidad y yo no era muy consciente aun de mis problemas, hasta que en psicología un profesor al ver uno de mis exámenes, me dijo, tú lo que tienes es una disgrafía disortográfica… yo empecé a leer lo poco que había entonces de aquello, hace unos 36 años y me di cuenta de que eso que a mí me pasaba tenia nombre y no era por leer poco ni por no esforzarme en escribir mejor. En psicología tuve la suerte de que a partir de segundo se pusieron de moda los exámenes tipo test, que fueron mi salvación y los trabajos que me dejaban entregar a máquina y en los que podía expresar mi parte más creativa respecto a mi forma de ver las asignaturas….

Finalmente en mi posición a la comunidad autónoma… volví a tener suerte, pues el primer examen fue tipo test… y arrasé… y en el segundo examen eran supuestos prácticos que luego había que leer y defender de forma oral… con lo que saqué el número uno de mi oposición.

Y este es en resumen mi historia, que me han pedido para de alguna forma ejemplificar como a pesar de todo y en una época sin ayudas de ningún tipo, pude, en parte por el apoyo de mi familia, en parte por las estrategias intelectuales de compensación y en parte a los hados,  llegar a mi lugar actual en la vida y como curiosamente ahora soy una de las personas que pueden defender los derechos de las personas con dificultades del aprendizaje en el sistema educativo.

Lorenzo Antonio Hernández Pallarés”

Equivocar-se fa mal, literalment


Equivocar-se fa mal, literalment.

Així de fàcil: equivocar-se fa mal, literalment. Tots podem recordar aquelles vegades que ens hem equivocat i que ens ha sabut tan malament que gairebé hem sentit un dolor físic i, si no ha estat un dolor físic, almenys ha estat un mal intel·lectual o emocional. Un dolor que de vegades es manifesta com a ràbia o alguna altra forma de malestar psicològic.
Equivocarse duele / Equivocar-se fa mal
Equivocar-se i adonar-se de l’errada es tradueix en una corba d’activació neuronal en el cervell. Aquesta activació neuronal es produeix, anatòmicament parlant, al costat de les neurones que detecten el dolor. Així doncs, aquesta relació entre error i dolor, té una raó de ser molt poderosa.

D’altra banda, sentir dolor vers l’error té el seu aspecte adaptatiu: si, quan ens equivoquéssim, no ens adonéssim o no ens “molestés”, no faríem res per aprendre i evitar un nou error. Aquest malestar es converteix en motor de l’aprenentatge.

Però abans hem dit que l’activació neuronal dibuixa una corba; alguns investigadors han estudiat la corba que descriuen els cervells de diferents alumnes. Els resultats indiquen que els estudiants amb bons resultats acadèmics tenen una corba d’activació ben ajustada:  una corba que els permet adonar-se de l’error i sentir el malestar necessari que els portarà a esforçar-se per a rectificar i millorar, per a no tornar a equivocar-se.

Quan la corba no està ben ajustada, ens podem trobar amb dues situacions diferents:

Si la sensació de malestar és massa forta, ens podem bloquejar; si el dolor és massa fort, podem decidir no fer-ho mai més, en lloc de procurar fer-ho millor. Seria com caure i no tornar-se a aixecar.

Si, contràriament, no hi ha sensació de malestar, tampoc tractarem de millorar i no podrem beneficiar-nos de l’error, a través de la motivació en l’aprenentatge.

Així que equivocar-se fa mal, però és un dolor terapèutic, que ens ajuda a millorar. I això és el que hem de transmetre als nostres entrenats.

Sovint els pares o els mestres es queixen de la manca de tolerància a la frustració dels seus fills i alumnes. I és normal que es queixin, perquè les persones amb falta de tolerància a la frustració es converteixen ells mateixos en el pitjor enemic en el camí d’aconseguir les seves metes. Potser hem d’ensenyar a acceptar l’error per tal d’ajudar-los a que el seu cervell pugui configurar una corba d’activació ajustada i adaptativa.

Potser els primers que hem d’aprendre a acceptar l’error com a part de l’aprenentatge som tots nosaltres i després també hem d’acceptar que, si fem alguna cosa malament, hem de tenir  paciència. “Qui té boca s’equivoca” o “equivocar-se és de savis i ens fa humans”, com diu sempre la meva mare.

Com va començar l'aventura Glifing

Sóc Montserrat Garcia, mare, psicòloga i empresària. Em defineixo amb aquests tres conceptes perquè són els que donen sentit a la història que us vull explicar: l’origen de Glifing i d’Avesedari.

Sóc mare d’una noia i dos nois, Julia, Jan i Mario. Mario, el petit (un petit de 18 anys), sempre havia anat malament a l’escola. Des de molt petit, ja vam veure que l’escola no era el seu lloc ideal. Plorava quan el deixàvem a l’escola als matins i sovint patia dolors d’estómac i de cap abans d’entrar.

Una anècdota molt gràfica es remunta a quan Mario tenia només 5 anys i acabava de començar  1r de primària. Un dia, en sortir d’escola, Mario em va preguntar: “Mama, què he de fer per poder treballar?” Tenia 5 anys i ja volia abandonar l’escola!

A l’escola ho van definir així:
“un nen molt intel·ligent, amb bloqueig emocional”.

I, sota aquest marc, van anar passant dies … i anys … i el fracàs cada vegada era més extensiu. Primer el fracàs afectava les assignatures relatives a les llengües, però a poc a poc va anar “contagiant” altres àrees. Com si es tractés d’una “taca d’oli”, va afectar totes les matèries i, per fi, Mario va tirar la tovallola: on no faltaven els coneixements, com gimnàstica i plàstica, va acabar per faltar l’actitud.

A partir de llavors, Mario va deixar de ser

“un nen molt intel·ligent, amb bloqueig emocional”

per passar a ser
“un nen que pot, però que no vol”.

I d’aquí, a ser
“un nen a qui no podem ajudar, perquè ell no es deixa ajudar”.

Ara, abans de seguir, deixeu-me que us digui un parell de coses en resposta a aquestes tres frases definitòries de Mario:

1º Tots els nens amb dificultats d’aprenentatge acusen problemes emocionals, els problemes emocionals solen ser la conseqüència i no la causa de les dificultats d’aprenentatge.

2º Tots els nens volen aprendre, tots volen poder. I un nen no es deixa ajudar quan ha deixat de confiar en els adults que diuen que el volen ajudar, però que en el fons l’acusen de no voler. Aquests nens ja han tirat la tovallola, se senten impotents. Pots veure aquest relat com a exemple.

Seguim amb la història. Quan Mario estava a 6è de primària, vaig pensar que, si Mario era intel·ligent però no aconseguia aprovar les matèries, potser darrere del pretès “bloqueig emocional” se’ns amagava alguna altra cosa. Algun problema cognitiu que no li permetia fer bé algunes de les coses que es necessiten per tirar endavant a l’escola … Això ho va pensar la mare, és a dir, jo amb el barret de mare.

Vaig deixar el barret de mare i em vaig posar el barret de psicòloga, i vaig començar una col·laboració amb la Universitat de Barcelona per estudiar les dificultats d’aprenentatge.

Vam descobrir que Mario (a 6è grau) llegia 43 paraules per minut, el que correspon a una edat lectora de 1r de primària.

I aquí comença la gestació del Glifing.

Primer ens vam centrar en les teories vigents en matèria de dificultats d’aprenentatge en general, per acabar-nos centrant en les dificultats de lectura.

Per què la lectura? Doncs perquè el 80% de les dificultats d’aprenentatge ho són de lectura i perquè un 60% del fracàs escolar es pot explicar pels problemes de lectura. La importància que la lectura té en el nostre sistema educatiu i en el nostre entorn cultural és evident, així que els nens amb aquesta mancança s’arrosseguen per les escoles lluitant contra els elements per sobreviure en un món que els recorda cada dia que ells “no són el prou bons “, no són prou bons per a aprovar, per fer feliços els seus pares, per arribar a les exigències dels mestres, per comparar-se amb els seus companys … Oi que et pots imaginar el dur que això?

Un cop decidit el nostre centre d’interès: els problemes de lectura, vam iniciar un estudi teòric sobre els processos lectors i vam buscar bibliografia sobre experiències que s’estaven duent a terme en altres països.

Tot això ens va portar a dissenyar un primer estudi pilot, on Mario va ser el nostre conillet d’Índies. Després d’un primer bloc de sessions d’entrenament, Mario va passar de llegir 43 pm a 60, en un segon bloc, va passar de 60 a 90 i, finalment, en el tercer bloc d’entrenament es va estabilitzar entre 120 i 140 ppm.

Això va ser tot un èxit personal per a Mario, professional per a l’equip i social si aconseguíem que altres nens es poguessin beneficiar de l’entrenament.

Des de llavors, no hem deixat de treballar amb diferents professionals implicats: psicòlegs, pedagogs, mestres, logopedes, escoles i, sobretot, nens amb dificultats d’aprenentatge, tant des de les escoles, com des dels diferents centres de reeducació psicopedagògica que han cregut en les noves tecnologies i les noves aplicacions.

I avui, amb la mateixa il·lusió del primer dia, seguim treballant perquè Glifing arribi a tots els nens que ho puguin necessitar.

Carta de l'equip Glifing a un entrenat molt especial

Hola, Joan.
Som l’equip Glifing i, amb aquesta carta, volem informar-te de com està anant el teu entrenament

Després de la teva 1ª avaluació Glifing, vam decidir que el que més et convenia era practicar amb moltes no paraules curtes. Recorda que les no paraules són una cadena de lletres que pots llegir com si fossin paraules però que no tenen cap significat.

Cada franja fosca reflecteix els resultats de la primera avaluació i de la primera setmana glifejant. La barra groga reflecteix els teus resultats actuals. Es nota la diferència, oi?
La teva millora més pronunciada la trobem en els monosíl·labs, és a dir, les paraules més curtes, però ja comença a notar-se també en les paraules de dues síl·labes.

L’únic que hem de fer ara és seguir treballant en aquest tipus d’estructures de dues síl·labes, més endavant entrarem en les 3 síl·labes i, al final, podràs llegir amb més velocitat qualsevol cosa que et posin per davant.

Una altra dada important és que, al principi, la teva taxa d’errors podia arribar al 40% i ara tot just arribes al 10% d’errors. Mira en el gràfic com s’ha reduït la franja marró, la dels errors, i com s’ha ampliat la part groga, la de les paraules llegides correctament.

Sabem que tot entrenament, de vegades pot resultar pesat o frustrant.

En tots els aprenentatges hi ha moments en els quals un sent que no està avançant, que no aprèn. Aquest fenomen ha estat estudiat per molts psicòlegs i en diuen la “corba de l’aprenentatge“.

La corba de l’aprenentatge pot fer petits altiplans, és a dir, fem millores com a batzegades i de vegades ens parem en un altiplà, en aquest moment és quan sents que no estàs aprenent, però justament és en aquest moment quan estem sedimentant tot l’adquirit.
A vegades fins i tot pot haver-hi petits retrocessos, però no ens hem de preocupar, perquè si has arribat un cop a l’altiplà, vol dir que pots hi tornar a arribar. Tu ja has estat allà, així que només has de buscar la manera de tornar a pujar. Com ho faràs? Seguint amb l’entrenament. En el dibuix hem posat els altiplans i la caiguda. Veus l’escala que et permet retornar a l’altiplà? L’escala és la teva tenacitat, la teva força de voluntat. Arribaràs de nou a l’altiplà. I, arribats allà, només cal gaudir amb els avenços, agafar aire … i seguir avançant.

Al final del camí, sempre, sempre, sempre … ¡hi ha recompensa!

Una abraçada de l’equip Glifing i gràcies per glifejar amb nosaltres!